sábado, 20 de julio de 2013

ALLANANDO EL CAMINO


CAMINANDO...



Una vez escuché a alguien decir que un hombre camina siempre a cuestas con su propia casa, porque el hogar está, ante todo, en la mente… Y me puse a pensar y llegué a una conclusión: así es.

En la cabeza se tienen los muebles mentales más importantes. Nos preocupamos porque nuestra casa esté limpia y en orden y nos olvidamos muchas veces de hacer lo mismo con nuestro pensamiento. Al pensamiento también hay que pasarle el trapo del polvo, quitarle manchas, restos de momentos ya pasados, ya vencidos, hay que sacarle brillo y asegurarnos de que todas las ideas están bien colocadas, ocupando un buen espacio, todo en su sitio.

Una vez escuché a alguien decir que un hombre camina siempre a cuestas con su propio pensamiento y que ese pensamiento conforma su hogar y que ese hogar, allá donde esté, construye su camino… por eso no hay distancias, ni adioses, ni esperas, ni despedidas, ni llantos ni temores, ni olvidos, sólo cambios de lugar físicos yacomodos mentales sanos, buenos y positivos en las distintas etapas que van llegando a una vida.Una vez escuché a alguien decir que un hombre lleva siempre a cuestas su hogar, su pensamiento, su mochila de sueños, sus personas queridas, sus… 

paré en seco y medité: no era una voz extraña… ¡era yo!… allanando el camino.




jueves, 18 de julio de 2013

Y SI NO DAS MÁS, TAN SOLO ENCUENTRA LO QUE HAY EN TUS MANOS... PIENSA QUE DAR AMOR NUNCA ES EN VANO



 COMPARTIR DE CORAZÓN



La señorita Adriana era maestra jardinera en una escuela ubicada en un barrio humilde. Le apasionaba su trabajo y lo realizaba con entusiasmo. Se preocupaba por cada niño en particular y conocía a sus familias. Adriana los esperaba cada mañana con una sorpresa: un títere, un muñeco nuevo para la sala, un cuento, una canción… Cada día era algo diferente.Los niños entraban felices al salón. A media mañana, la cocinera de la escuela llegaba con el carrito. Los chicos escuchaban el ruido de las rueditas y corrían a colocar sobre las mesas el plato y el vaso. Cuando la cocinera abría la puerta, ya estaban sentados y la recibían con un gran aplauso. Ella les dejaba una jarra de  leche calentita y algo para comer. También en ese aspecto, cada día había algo distinto: alfajores, galletitas, pan recién salido del horno, facturas… Chicas y chicos tomaban con muchas ganas la leche, especialmente los días de frío, y comían todo lo que les daban. Adriana los ayudaba para que no se cayera nada y se alimentaran bien. Siempre se asombraba porque Martín comía más rápido que los demás a pesar de ser muy flaquito y pequeño. En su rostro sobresalía una sonrisa enorme que no se borraba ni cuando jugaban a poner cara de enojados. Adriana pensaba que era extraño que comiera tan rápido porque no parecía ser de los chicos a los que les gustara mucho comer. La leche la tomaba de a poquito y, si algún día sobraba y podía repetir, era uno de los que siempre lo hacía. Cierta vez, Adriana llevó caramelos para repartir a la salida. A medida que los despedía, les ponía uno en el bolsillo. Cuando le tocó a Martín, se dio cuenta de que tenía guardado el sándwich que le habían dado a la hora de la merienda. No dijo nada pero empezó a observar con más atención lo que hacía Martín y descubrió que nunca se comía lo que le daban. Si era un alfajor, le sacaba el papel para que ella creyera que se lo había comido, pero lo guardaba para llevarlo a la casa. Entonces, Adriana se acercó a la mamá de Martín a la hora de la salida. Le preguntó si Martín se comía lo que llevaba a su casa en el bolsillo. La mamá la miró visiblemente asombrada y respondió que no, que Martín le había dicho que la cocinera siempre le daba dos cosas, una para él, que se la comía en la escuela, y otra para su hermanito más chico, que se quedaba en la casa al cuidado de una vecina. Todos los días, Martín le daba lo que llevaba de la escuela. A Adriana se le hizo como un nudo en la garganta, no pudo decir una palabra y de inmediato entendió lo que estaba ocurriendo. Esa tarde no dejó de pensar en qué podía hacer con esa situación. Al día siguiente, a la hora de repartir las cosas de la merienda, Adriana fue entregando un paquete de galletitas para cada uno y, sin que vieran los demás, puso otro paquetito en el bolsillo de Martín. El niño agradeció en silencio y disimuladamente con una enorme sonrisa. Pero la sonrisa fue más grande todavía cuando abrió el paquete y comió las galletitas mientras acariciaba en su bolsillo lo que iba a darle a su hermano. Y así fue, todos los días del año.








ES TAN CLARO EL CAMINO... QUE HASTA CAUSA DOLOR




EN LA VEREDA DE ENFRENTE





Hubo un tiempo en el que caminábamos en la misma vereda.

Es más, íbamos de la mano.

Nos interesaban las mismas vidrieras y era evidente que 

íbamos en la misma dirección.

El sol nos iluminaba el rostro de igual modo y el viento nos 

despeinaba de la misma forma.

Eso fue hace tiempo.

Hoy camino sola y cuando miro a mí alrededor, veo que estás 

en la vereda de enfrente.

Me pregunto por qué ya no vamos de la mano.

¿Será que uno de los dos apuró su paso?

¿Será que cambiaron nuestros gustos y nos empezaron a 

interesar diferentes vidrieras?

No sé bien en qué momento cruzaste, ni si quiera sé si quién 

cruzó fui yo.

Lo cierto es que estamos en veredas diferentes y que ya no 

caminamos de la mano.

El sol nos sigue iluminando a ambos, pero el viento nos 

despeina de distinta forma.

Ambos seguimos caminando, no es algo menor.

Simplemente o, mejor dicho, tristemente, no vamos hacia el 

mismo lugar.








DAME MIL CARICIAS PERO MÁTAME DE SED...DÉJAME EN EL CENTRO DEL INFIERNO QUE PODRÍA AGUANTAR EL FUEGO SI ME DIERAS DE BEBER











miércoles, 17 de julio de 2013

LEYENDAS DE SEVILLA... " LA TORRE DEL ORO "







En la ciudad de Sevilla hace mucho tiempo un medium dijo al pueblo que el Demonio iba a inundar la ciudad, y que el mar llegaría a Sevilla,así que el pueblo decició construir un faro para que los barcos no chocasen.
Al tenerlo construido una familia empezó a vivir allí para cuidar del faro, la familia estaba formada por un matrimonio y sus 5 hijos.
Una noche los padres oyeron un grito que venía de la habitación de sus hijos;  fué sorprendente ,que al llegar vieron a todos durmiendo menos a la hija mayor .
La buscaron por toda la casa y no la encontraron, pero al asomarse a la ventana vieron ,que su hija estaba en el suelo muerta,pues se había tirado por la ventana.
Pasaron 2 ó 3 años del trágico accidente hasta que otra noche oyeron de nuevo un grito que provenía de nuevo de la habitación. Al entrar se encontraron a su hija pequeña esparcida en trozos literalmente por toda la habitación que estaba llena de sangre.
Después de todo lo ocurrido trataron el tema de irse de la casa y dejar el  faro,pero finalmente decidieron no irse, y el Ayuntamiento puso unos guardias en la puerta.

Según pasaban los años iban muriendo más miembros de la familia hasta que sólo quedaron el hijo mediano, Ricardo, una hija de cuyo nombre no me acuerdo y los padres.
Cuando parecía que la situación se tranquilizaba,en la noche de San Juan la familia estaba durmiendo cuando de repente se oyó otro grito, pero la diferencia es que esta vez el grito provenía de fuera y cuando el padre se asomó vio en la punta de la lanza del faro atravesada a su hija. La madre al no soportar ya tanto dolor se suicidó, pero muchos dicen que no fue por voluntad propia.

El padre y Ricardo se quedaron en la casa. Aun después de todo lo sucedido consideraban su hogar. Cuando Ricardo tenía 17 años entró en un coma y su padre muy apenado no se separó de él ni para comer.
Cuando una noche se fue a por un vaso de agua a la cocina,oyó a toda su familia hablando y riéndose,entonces el padre vio un cuadro en la pared de toda la familia en la cual faltaba Ricardo y se le escapó una lágrima que quedó reflejada en el cuadro.
En ese mismo momento Ricardo despertó del coma y su padre murió.

Resulta que Ricardo no estaba en el cuadro por no ser hijo nada más que de su madre.
El Faro de Sevilla es la Torre del Oro y mucha gente piensa que fue una venganza del diablo por retarle al construir el faro.






VIVIR ES DESATINAR,TENER ES PARA DESTEJER,APRENDER PARA OLVIDAR,AMAR PARA RECORDAR... AMOR QUE NO PUEDE SER,O LA ALEGRÍA DE AYER QUE NUCA VUELVE A PASAR (Antonio Machado)







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